Lavarse las manos con agua y jabón

La expansión del coronavirus ha puesto en valor una medida higiénica básica que ayuda desde tiempos pretéritos a luchar contra las enfermedades. Lavarse las manos con agua y jabón es una medida de prevención esencial que sirve para cerrar la puerta a bacterias, virus y hongos. Te explicamos por qué.

La OMS recomienda un buen lavado de manos, con agua y jabón por lo menos de 20 segundos y la desinfección con alcohol para reducir la posibilidad de contagio en un 44%

Lavarse las manos, un tema de vida o muerte

Pareciera que este enunciado es demasiado alarmista o exagerado. Pero no lo es.

Ante esta pandemia mundial, algo tan sencillo como evitar un lavado de manos podría terminar en un contagio seguro con riesgo de muerte por el COVID-19.

Y seguramente podríamos pensar, nadie a estas alturas podría dejar de lavarse las manos. Pero la realidad es otra. Está confirmado que muy pocas personas lo hacen. Seguramente piensan que, si es necesario y observan la publicidad que se hace a nivel mundial, pero aún así, no le dan la importancia debida y se ponen en riesgo y con ellos a sus seres queridos.

Comer sin lavarse las manos es más frecuente de lo que crees.

Un estudio estimó que solo el 26,2% de los que visitaban el baño con un posible «contacto fecal» se lavó posteriormente las manos con jabón.

Lavar las manos salva vidas.

En los países menos desarrollados, solo el 27% de la población tiene acceso a estas cosas. La Organización Mundial de la Salud y UNICEF estiman que alrededor de 3.000 millones de personas tampoco las tienen en casa.

Pero incluso en muchos países de altos ingresos solo el 50% de las personas realmente usan jabón después de ir al baño, lo suficiente para que consideremos hacer permanentes los saludos de tobillo o codo.

Gracias a este invento tan sencillo, lavarse las manos con agua y jabón, aumentó la expectativa promedio de vida hasta los 80 años hace más de 150 años cuando se popularizó. De esta manera se podían evitar las superbacterias y las pandemias.

Y es justamente, por la pandemia que está viviendo la humanidad, que el uso de un correcto lavado de manos puede ayudar a salvar vidas. Especialmente la tuya.

La campaña reciente de lavarse las manos dio la vuelta al mundo por la pandemia.

Estudios recientes descubrieron que se puede reducir el riesgo de contagio hasta en un 44%. Y es tan importante que solo con ver estadísticas de la cultura de lavado de manos de una comunidad es un “muy buen” pronosticador del grado de propagación.

Se cree que el virus infecta principalmente a las personas a través de partículas suspendidas en el aire, pero también puede ingresar al cuerpo después de que una persona toca objetos contaminados y luego su cara.

Pero entonces, ¿Por qué algunas personas son entusiastas limpiadoras de manos y son capaces de pagar muy caro un desinfectante de manos durante una escasez, mientras que otros se niegan obstinadamente a simplemente tomar el jabón?

Resulta que no lavarse las manos al salir del baño no solo se debe a la pereza.

Existen una serie de factores psicológicos que desalientan a las personas a lavarse las manos.

Existe una conexión entre un incidente y lo que lo ha ocasionado. Como la demora entre la infección y la aparición de cualquier síntoma es de 5 a 6 días, dicha conexión se pierde.

De esta manera, las personas tienden a pensar que el lavado de manos no es importante o se dejan llevar por un exceso de optimismo. Normalmente, les lleva a pensar que “a ellos no les puede pasar”

Cuidado con el optimismo

El «sesgo de optimismo» implica creer que las cosas malas tienen menos probabilidades de sucedernos a nosotros que a otras personas.

Esta perspectiva irracionalmente positiva es universal.

También puede evitar que algunas personas se laven las manos.

Y que hay de las normas sociales

Dentro de los países, no todos somos igualmente culpables de delitos contra la higiene.

Por ejemplo, algunos estudios demostraron consistentemente que las mujeres son considerablemente más diligentes en el lavado de manos que los hombres.

La variación en el lavado de manos probablemente se debe a las normas sociales, un poderoso conjunto de reglas informales que rigen nuestro comportamiento cuando estamos en un grupo.

Son sistemas psicológicos complejos, que dependen de ver lo que otras personas hacen, pensar lo que otras personas esperan que hagas y experimentar presión para copiarlo.

Las campañas que hacen que las personas sientan asco pueden ser más efectivas que las puramente objetivas.

Si vemos que otros se lavan las manos en el baño, eso es lo que hacemos. Pero cuando nadie lo hace, existe una presión para que ninguno lo haga.

Concienciar a la población es un factor clave para evitar la propagación de un virus.

Otro trabajo realizado en marzo de este año identificó otro rasgo que podría estar en juego: la concientización.

Finalmente, está el asco.

La reacción intestinal al ver una carne con gusanos tiene el efecto secundario, que resulta muy útil, de evitar que queramos comerlo.

Del mismo modo, movernos hacia el extremo opuesto de un tren cuando un pasajero tiene un pañuelo sucio obviamente nos ayudará a evitar respirar sus patógenos.

El asco puede ser un gran aliado para evitar contraer enfermedades.

Pero, en definitiva, ¡Lávate las manos!

En las últimas semanas, organismos de salud pública, organizaciones benéficas, políticos y miembros del público se unieron para lanzar posiblemente la campaña de lavado de manos más importante que se recuerde.

Las celebridades participaron para demostrar la técnica adecuada, una gran cantidad de memes de lavado de manos inundaron internet e incluso sitios de pornografía se sumaron a la iniciativa.

¿Quién se atreverá a decir que no suele lavarse las manos en medio de la pandemia?

Entonces, ¿que necesito hacer para protegerme?

1. ¿Cuál es la forma correcta de lavarse las manos?

Para eliminar cualquier rastro del virus de las manos, no basta con frotar y aclarar rápidamente. Este es el proceso para lavarse las manos de manera eficaz, paso a paso.

  • Paso 1: Mojarse las manos con agua corriente
  • Paso 2: Aplicar una cantidad suficiente de jabón para cubrir las manos mojadas
  • Paso 3: Frotar por toda la superficie de las manos (el dorso, el espacio entre los dedos y debajo de las uñas) durante, al menos, 20 segundos
  • Paso 4: Aclarar bien con agua corriente
  • Paso 5: Secarse las manos con un paño limpio o una toalla de un solo uso
2. ¿Cuánto tiempo debería dedicar a lavarme las manos?

Deberías dedicar entre 20 y 30 segundos a lavarte las manos. Una manera sencilla de calcularlo es cantar la canción del cumpleaños feliz entera dos veces.

3. ¿Cuándo debería lavarme las manos?

En el contexto de la prevención del COVID-19, deberías lavarte las manos en las siguientes ocasiones:

  • Después de sonarte la nariz, toser o estornudar
  • Después de visitar un espacio público, como transportes, mercados y lugares de culto
  • Después de tocar superficies fuera de tu hogar, por ejemplo, dinero
  • Antes y después de cuidar a una persona enferma y también mientras la estés cuidando
  • Antes y después de comer

Aunque, en general, siempre deberías lavarte las manos en los siguientes casos:

  • Después de ir al baño
  • Antes y después de comer
  • Después de estar en contacto con la basura
  • Después de tocar animales y mascotas
  • Después de cambiarle el pañal a un bebé o de ayudar a un niño a usar el retrete
  • Siempre que tengas las manos visiblemente sucias
 4. ¿Tengo que usar agua caliente para lavarme las manos?

No, para lavarte las manos puedes usar agua a cualquier temperatura. ¡siempre y cuando utilices jabón!

 5. ¿Tengo que secarme las manos con una toalla?

Los gérmenes se propagan más fácilmente por la piel húmeda que por la piel seca, así que es importante secarse las manos por completo.

6. ¿Es mejor lavarse las manos o usar un desinfectante de manos?

En general, y siempre que se haga o se use correctamente, tanto lavarse las manos con agua y jabón como usar un desinfectante de manos son formas muy eficaces de eliminar la mayoría de gérmenes y patógenos.

7. ¿De qué otras formas puedo contribuir a frenar la propagación del coronavirus?
 
  • Sigue el protocolo adecuado al estornudar y toser: cúbrete la boca y la nariz con un codo flexionado o con un pañuelo cuando tosas o estornudes, desecha el pañuelo inmediatamente y lávate las manos
  • Evita tocarte la cara (la boca, la nariz y los ojos)
  • Pon en práctica el distanciamiento social: evita dar la mano, abrazar o besar a otras personas, así como compartir comida, utensilios, vasos y toallas
  • Evita el contacto directo con cualquier persona que presente síntomas similares a los de la gripe o el resfriado
  • Busca ayuda médica lo antes posible si tú o tu hijo tienen fiebre, tos o dificultades para respirar
  • Limpia las superficies que hayan podido estar en contacto con el virus, y, en general, limpia todas las superficies con más frecuencia (sobre todo en espacios públicos).

Para una profunda limpieza los expertos recomiendan lavarse las manos durante al menos 20 segundos.

Con las manos lo tocamos todo, convirtiéndose en un agente de transmisión de primer orden, con restos de sudor y de descamaciones de la piel que actúan como un imán para todo tipo de microorganismos, incluso en lugares de apariencia inocua. La superficie de un teléfono móvil, por ejemplo, puede llegar a albergar 30 veces más bacterias que un inodoro.

Al tocar cualquier cosa se queda atrás un rastro que contamina a la siguiente persona que tocamos, lo cual contribuye a multiplicar exponencialmente el potencial de los microorganismos.

Por supuesto, para acabar con los gérmenes debemos usar algo más que agua. En este caso, el mejor aliado es el jabón, un producto que nos ha ayudado a combatir de las enfermedades desde los tiempos del Antiguo Egipto y cuya receta ha cambiado poco desde entonces.

Para deshacerse de todas esas grasas y microorganismos es necesario tomarse su tiempo y ser minucioso. Según los Centros Para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC), es necesario dedicarse al lavado de manos al menos durante 20 segundos, sin dejar ningún rincón de la piel sin fregar, con especial cuidado a las uñas, los nudillos y las separaciones entre los dedos.

Los virus están formados de material genético (ARN), unas proteínas externas que les sirven para anclarse a las células humanas (entre otras cosas) y una envoltura de grasa, una membrana) que lo protege todo tanto y que ayuda al virus a propagarse e invadir nuevas células. «El jabón disuelve la membrana lipídica y el virus se desmorona como un castillo de naipes y «muere», o más bien, deberíamos decir que se vuelve inactivo ya que los virus no están realmente vivos».

«El jabón efectivamente «disuelve» el pegamento que mantiene unido al virus”.

Realmente, parece mentira que algo tan pequeño cause tantas muertes. Y que sea tan frágil es aun más increíble.

Por eso, les pedimos, si han leído este artículo que hagan conciencia y que colaboren a cuidarnos todos, solo haciendo esto:

Lava tus manos, durante 20 segundos. CONSTANTEMENTE.

De esta manera podremos protegernos y proteger de igual manera a todas las demás personas. Especialmente, a aquellos que conviven con nosotros.

Fija horarios para tus comidas

¿Alguna vez has retrasado el almuerzo porque se te complicó el día? o ¿Has dejado el desayuno porque te despertaste tarde?

En esta serie de artículos vamos a exponer algunos de los puntos más importantes para poder tener una alimentación saludable.

Si eres de las personas que tienen horarios establecidos para alimentarse, seguramente te preguntarás: ¿Es realmente importante tener horarios para alimentarse?

Pues bien, existen estudios que confirman que las personas que comen en horarios irregulares pueden sufrir obesidad, presión arterial alta y diabetes tipo 2. Y esto sin importar la cantidad de calorías que estás consumiendo.

Descubrimos que los adultos que consumen calorías durante comidas regulares -en momentos similares de un día a otro- eran menos obesos que las personas que tienen comidas irregulares. A pesar de que el primer grupo consumió más calorías en general.

Gerda Pot, PhD, profesora visitante en la División de Ciencias de la Diabetes y la Nutrición en King’s College London.

Ahora, que te hemos dicho esto, te estarás preguntando si es importante comer sano o ¿qué tipo de comida debes consumir? ¿con qué frecuencia debes hacerlo? ¿En qué horas del día?

Vamos a revisar estos interrogantes.

Si me fijo en los horarios, ¿importa lo que como?

La alimentación es un tema muy importante que además está teniendo mucho diálogo actualmente.

Pensamos en cual sería la mejor dieta, evaluamos los nutrientes, contamos calorías.

Queremos tener mejor salud y moldear los mejores cuerpos.

Pues sí, es importante lo que comemos. Hay un dicho popular que dice somos lo que comemos. Podríamos decir que no solo lo que comemos, si no cuándo lo comemos. Pues esto podría afectar nuestra salud de manera sustancial.

¿Cómo debería distribuir mis comidas en el día?

Tu cuerpo generalmente tiene hambre cada 3 a 5 horas. Pero está habituado al ritmo con el que lo alimentamos.

Debes tomar tus 3 comidas diarias, pero reducir las porciones un poco para poder tener 2 snacks intermedios.

Pero toma en cuenta que los bocadillos deben tener alto grado de saciedad, como verduras o queso para reducir tu apetito.

La conexión entre los bioritmos naturales del cuerpo y el aumento de peso es más que lo que uno come. Y cuando no comes con la frecuencia suficiente la sensación de que necesitas algo de comer puede tomar el control.

¿Cuál es el mejor horario para alimentarse?

Comer a las horas adecuadas puede ser realmente difícil para personas que llevan una vida ajetreada. Si es tu caso, trata de organizar tu día para evitar problemas de salud, tales como:

  • Trastornos en el metabolismo
  • Aumento de colesterol
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Aumento de grasa en el cuerpo
  • Gastritis

Se podría decir que una buena salud está relacionada con 3 pilares fundamentales.

  1. Comer sano
  2. Hacer ejercicios
  3. Comer a la hora indicada

Como contraparte, alimentarse a la hora indicada podría traerte los siguientes beneficios:

  • Buen funcionamiento digestivo
  • Mejoras en tu salud cardiovascular
  • Disminución de la sensación de cansancio y debilidad
  • Mejoras en el metabolismo

Entonces, ¿Cuál es la hora indicada?

Las Universidades de Murcia, Harvard y Tufts hicieron una investigación y determinaron que las horas precisas para nutrir mejor nuestro cuerpo son:

Para el desayuno: 7:11 de la mañana

Para el almuerzo: 12:38 del mediodia

Para la cena: 6:14 de la tarde

Si bien son muy específicas las horas que establecen los investigadores, el desayuno es preferible entre 7 y 7:30 am. El almuerzo entre 12 y 12:30 pm y la cena entre 6 y 6:30 pm.

Lo que debemos tener en cuenta siempre es que nuestro cuerpo depende de la forma en que lo cuidamos. Y sabiendo que hay estudios que certifican que no basta solo con los nutrientes que consumimos, si no el horario en que lo hacemos, consideramos que vale la pena organizar nuestras actividades para así poder lograr alimentarnos de la forma correcta.

Es tiempo de leer!

Es realmente difícil y todo un reto escribir un artículo acerca de la lectura. Cuando la mayor parte de la gente ha perdido este hermoso hábito.

Pero veamos un poco, qué es la lectura. Qué implica. ¿Tiene realmente beneficios? o es que se trata solamente una forma entretenida de pasar el tiempo.

Leer la historia de un personaje en una novela es casi igual a vivirla, según estudios sobre la actividad cerebral.

Alguna vez has pensado ¿qué pasa por tu cabeza cuando lees?

Indican los científicos, que leer es una manera de expandir nuestros horizontes.

¿Pero en que se basan para afirmar esto? Pues bien, los estudios revelaron que hay similitudes en la actividad cerebral tanto al leer una actividad o vivirla. Es decir, el cerebro, al parecer, no distingue claramente entre leer las experiencias de un personaje y vivir esa experiencia en la vida real.

Esto nos lleva a la lectura nuevamente. Cuando leemos un relato muy bien redactado o una historia de aventuras, el cerebro produce en nuestro organismo las mismas reacciones, como si fuéramos parte de la historia.

Pero, si es tan entretenido, ¿por qué la gente lee cada vez menos?

Tenemos algunas razones:

  • No tengo tiempo.
  • Son muchos libros.
  • En mi casa no puedo leer.
  • Es muy difícil.
  • No lo entiendo.
  • No quiero hacer la tarea.
  • En mi casa hay libros.
  • Mis amigos no leen.
  • Están muy largos.
  • No me gusta leer.

Cualquiera de estas razones vive solo en nuestra mente. Somo quienes generamos ese bloqueo, y por esto somo los únicos que podemos salir del mismo.

Te puedo aconsejar:

Empieza con textos cortos, lee en tiempos muertos.

Pregunta por recomendaciones de lectura.

Busca un lugar tranquilo.

Elige temas fáciles de entender al principio.

Usa ayudas con temas de lenguaje técnico que no entiendas, como diccionarios o internet.

La lectura por compromiso es de las más difíciles de tratar. Recuerda siempre que la lectura debe ser una actividad entretenida. No te fijes en la tarea en sí, si no en la lectura y todo lo que puede aportar.

Si no tienes libros físicos, siempre puedes obtener lecturas en internet, por medio de foros o sitios donde se comparte formatos electrónicos.

Usa medios digitales

Aunque en tu entorno tus amigos o familiares no lean, no significa que tu tengas que hacer lo mismo. Recuerda que el beneficio de la lectura es para el cerebro que se nutre de ella.

La paciencia es una de las mayores virtudes de un lector. Si el libro es muy extenso, recuerda que das un paso a la vez. Cuando te des cuenta y te hayas sumergido en el tema que estás leyendo verás que te falta poco para acabar ese libro. No importa cuántas páginas tenga.

De hecho, si ya has llegado hasta aquí en la lectura, te tengo la noticia de que has leído 500 palabras. ¡Impresionante!!

Y, por último, si piensas que no te gusta leer te tengo dos afirmaciones:

  1. Normalmente, decimos que no nos gusta algo solo porque hemos tenido una mala experiencia. Seguramente mucha tarea en la escuela o colegio. Y relacionamos la lectura con dicha tarea. ¡Nada más alejado de la realidad!
  2. La verdad, es que te pasas leyendo todo el tiempo. Aunque no lo hagas conscientemente. Usas redes sociales, ves películas en su idioma original, vas por la calle, ves precios de productos, publicidad, graffitis en las paredes, etc. Vivimos leyendo constantemente.

Tips para leer 100 libros al año

¡Si! Leíste bien!! 100 libros al año.

Eso quiere decir 1 libro cada 3 días. ¿Será realmente posible? ¿Hay gente que lo haga?

Se dice que, si quieres ser un emprendedor de éxito, si quieres ser una importante figura de negocios y básicamente, si quieres progresar en la vida, debes leer 100 libros al año.

Suena a muchos libros y podrías pensar que carece de real importancia. Pero aquí te dejo algunos tips para que te puedas aproximar a esta cifra.

1. Debes aprender a leer con velocidad

Hay muchas fuentes en internet para aprender a leer con mayor velocidad. No importa cual sigas, el resultado puede maravillarte. Una persona promedio lee hasta 200 palabras por minuto y a veces no consigue captar el 100% de lo que leyó. Después de realizar estas actividades para mejorar la velocidad de lectura podrías llegar a leer hasta 1000 o más palabras por minuto. ¡Solo inténtalo!

2. No leas de portada a contraportada

No siempre debes leer todo lo que viene en el libro. La verdad es que si los autores pueden expresar un concepto o idea en solo 20 o 30 páginas esos libros no fueran comerciales. Por eso usan bastante lectura de relleno.

Lo importante aquí es poder identificar que partes de la lectura no son relevantes. En una primera lectura, revisa el índice para ver la estructura de libro y entender las ideas principales. Luego en una segunda lectura, revisa las mejores partes del libro. Y, por último, si el libro lo amerita, dale una tercera revisión. Recordarás lo leído por mayor tiempo.

3. Fija límites de tiempo

No hay mucho que decir en este tema. Todo lo que se hace dentro de horarios establecidos y un cierto orden da mayores frutos.

Fíjate una meta de 200 o 300 páginas diarias. Y trata de cumplirla siempre. Al principio, como todo, será un poco difícil de conseguir. Pero con el tiempo verás que creas un hábito que te va a llevar a cumplir tu meta sin problemas.

4. Lee primero los libros fáciles

Hay muchos tipos de lectura, así como de autores o temas. Puedes encontrar sobre un mismo tema muchos títulos y autores. Cada uno con una manera y estilo diferente. A veces leer a alguien se hace más difícil que leer a otro.

Por eso, elabora una lista de libros para leer y trata de acomodarlos de acuerdo a la facilidad de asimilar el tema y la forma de escritura. Para esto, puedes ayudarte mucho de los foros y salas de lectura que hay en internet. Donde hacen comentarios sobre los libros leídos y por leer.

5. Solo lee los mejores libros

Como ya se dijo, hay muchos libros, temas, autores y categorías. Siempre trata de calificar el libro del 1 al 10. Anota los datos del libro y dedícale 10 minutos a revisarlo. Si es realmente lo que te interesa o necesitas, entonces registra su valoración y léelo. Si te das cuenta que no cumple con tu objetivo o que no vale la pena, regístralo y descártalo.

Como puedo aprovechar estos consejos

La cuarentena, definitivamente ha cambiado nuestros hábitos.

El tiempo ya no se concibe como antes. Ya nuestras actividades y rutinas han quedado para el pasado. Y por nuestra salud y protección, las cosas no van a cambiar a corto plazo.

Que hacer en cuarentena ahora, entonces.

Busca un buen tema, algo que te guste, que te apasione. Y busca libros relacionados para que puedas invertir ese tiempo que antes tal vez gastabas en movilizarte a tu sitio de trabajo.

Ahora hay mucho tiempo en casa, y el estrés del encierro hace que nuestro cerebro se desgaste más de la cuenta en pensamientos que en muchos casos son muy dañinos.

Usa este tiempo en leer. Dedica esta fracción de tiempo, de todo tu día en encontrar ese libro que te llene y empieza hoy mismo tu hábito de lectura. Verás que tanto tu mente, cerebro y espíritu estarán agradecidos con este gran paso que vas a dar.

Puedes dejar tu comentario, indicando si ahora lees. Si lo hacías antes o es algo que estás haciendo por la cuarentena. Que temas o libros te gustan más o recomendarías para leer.

Y como siempre, cuídate y cuida a tu familia. Si quieres divertirte hazlo sanamente y dentro de la seguridad de tu hogar.

Comida Saludable! Mitos y Verdades

Cuando se habla de comida saludable, hay muchos mitos y verdades. A la hora de decidir que comer uno termina más confundido.

Hay muchas dietas y productos disponibles, pero se oyen tantas cosas que es difícil saber qué creer. 

«¡Pierda 30 libras (14 kilos) en 30 días!»

«¡Coma todo lo que quiera y pierda peso!»

«¡Compre el tonificador de muslos y pierda varios centímetros en poco tiempo!»

A veces se piensa que comer comida saludable significa comer más caro, comer cosas sin mucho o de mal sabor, comer menos o muchos otros mitos populares.

Comer mejor no tiene que costar mucho dinero. Muchas personas piensan que los alimentos frescos son más saludables que los enlatados o congelados. O que hay que dejar de comer carnes. Y lo mismo con los lácteos o los granos en general. Sin embargo, algunas frutas y vegetales enlatados o congelados proporcionan tantos nutrientes como los frescos y a un costo menor. También los granos aportan nutrientes y fibra a nuestro organismo. Algunos productos del mar enlatados, como el atún, son saludables, de bajo costo y fáciles de conservar en la despensa.

Otras fuentes saludables de proteína que no cuestan mucho son las lentejas, las arvejas y los fréjoles. Ya sean estos enlatados, congelados o empaquetados en funda o frescos.

Consejo: En general, busque alimentos que sean ricos en calcio, fibra, potasio, proteína y vitamina D. También busque alimentos que sean bajos en azúcares agregadas, grasas saturadas y sodio.

Los hábitos saludables le pueden ayudar a bajar de peso

Elija alimentos saludables.
Debe llenar la mitad de su plato con frutas y vegetales.

Coma porciones pequeñas.
Use un plato más pequeño o revise la etiqueta de información nutricional para aprender cuál debe ser el tamaño de las raciones.

Incorpore el ejercicio en su rutina diaria.
Haga jardinería, salga a caminar con su familia, practique algún deporte, inicie un club de baile con sus amigos, nade, use las escaleras, o camine a la tienda o al trabajo.

Pero hablemos un poco de lo que se escucha o conoce normalmente y la verdad acerca de estos mitos relacionados con la buena alimentación.

Acerca de las carnes

Se dice que comer carne es malo para mi salud y hace que me sea más difícil perder peso.

La verdad es que comer cantidades pequeñas de carne magra (la que tiene poca grasa) puede formar parte de un plan saludable para perder peso. Si bien es cierto que el pollo, el pescado, el cerdo y las carnes rojas contienen un poco de colesterol y de grasas saturadas, también contienen nutrientes saludables como hierro, proteína y zinc.

Consejo: Seleccione los cortes de carne que tienen menos grasa y quíteles toda la grasa que vea. Los cortes de carne con menos grasa incluyen la pechuga de pollo, el lomo de cerdo, el bistec de carne y la carne molida de res extra magra.

Acerca de la leche

Será cierto que la leche y los productos derivados de la leche me engordan y no son saludables.

La verdad es que el queso, la leche y el yogur sin grasa o bajos en grasa son tan nutritivos como los productos hechos con leche entera, pero tienen menos grasa y calorías. Los productos de derivados de la leche, también conocidos como productos lácteos, tienen proteína que sirve para aumentar la masa muscular y para ayudar a que los órganos funcionen bien. También tienen calcio que sirve para fortalecer los huesos. La mayoría de las leches y algunos yogures vienen enriquecidos con vitamina D que ayuda al cuerpo a utilizar el calcio.

Consejo: Usted debe tratar de consumir 3 tazas al día de leche sin grasa o baja en grasa o su equivalente en productos derivados de la leche. Esto puede incluir bebidas a base de soya enriquecidas con vitaminas. Si usted no puede digerir la lactosa (el tipo de azúcar que se encuentra en los productos de la leche), elija productos de leche que no contengan lactosa o que tengan niveles bajos de lactosa. También puede elegir otros alimentos y bebidas que contengan calcio y vitamina D, como por ejemplo:

  • Calcio: salmón enlatado, vegetales de hojas verdes oscuras como la col rizada, y bebidas a base de soya.
  • Vitamina D: los cereales o las bebidas a base de soya.

Acerca de los granos

Los productos de grano, tales como el pan, la pasta y el arroz me hacen engordar. Debo evitarlos cuando trato de perder peso.

La verdad es que los granos integrales ayudan al sistema digestivo, porque tienen un alto contenido de fibra. Un producto de grano es cualquier alimento que hecho con trigo, arroz, avena, cebada u otro cereal. Los granos se dividen en dos subgrupos: los granos integrales y los granos refinados. Los granos integrales contienen todo el germen de la semilla (el afrecho, el germen y el endospermo). Algunos ejemplos son el arroz integral y el pan de trigo integral, los cereales y las pastas. Los granos refinados han sido molidos, proceso a través del cual se remueven el afrecho y el germen. Se hace esto para darle a los granos una textura más fina y aumenta la vida útil de los productos perecederos, sin embargo, remueve la fibra dietética, el hierro y muchas de las vitaminas B.

Los nutricionistas sugieren que la mitad de los granos que usted consuma sean integrales. Por ejemplo, seleccione el pan que tenga el 100 por ciento de harina de trigo integral en lugar del pan blanco, y arroz integral en lugar de arroz blanco.

Consejo: Para bajar de peso, tiene que comer menos calorías y aumentar la cantidad de ejercicio o actividad física que hace cada día. Establezca y siga un plan de alimentación saludable que reemplace las opciones menos saludables con una mezcla de frutas, vegetales, granos integrales, alimentos con proteína y productos lácteos bajos en grasa:

  • Coma una variedad de frutas, vegetales, granos integrales, y leche y sus productos derivados sin grasa o bajos en grasa.
  • Limite las azúcares agregadas, el colesterol, la sal (sodio) y las grasas saturadas, también conocidas como «grasas sólidas», que son las grasas que vienen de las carnes grasosas y de los productos derivados de la leche altos en grasa como la mantequilla.
  • Consuma proteínas que sean bajas en grasas como frijoles, huevos, pescado, carnes magras, nueces y pollo o pavo.

¿Y si me hago vegetariano?

Me dicen que hacerme vegetariano me ayudará a perder peso y ser más sano.

La verdad es que hay estudios que muestran que las personas que siguen un plan de alimentación vegetariano por lo general consumen menos calorías y grasas que las personas que no son vegetarianas. Y otros estudios también han encontrado que la alimentación estilo vegetariana está asociada con un nivel más bajo de obesidad, de presión arterial y de riesgo de enfermedad cardíaca. Los vegetarianos también tienen menos grasa corporal que las personas que no son vegetarianas.

Sin embargo, tanto los vegetarianos como los no vegetarianos pueden escoger alimentos no tan saludables que pueden afectar su peso haciéndolo subir. Por ejemplo, tal vez coman cantidades grandes de alimentos con mucha grasa y calorías y con poco valor nutricional.

Los tipos de dietas vegetarianas pueden variar enormemente. Algunas personas no comen ningún tipo de producto animal, mientras que otras consumen leche y huevos junto con los alimentos vegetales. También hay quienes se alimentan principalmente siguiendo un plan vegetariano, pero incluyen pequeñas cantidades de carne, mariscos, pollo o pavo.

Consejo: Si usted decide seguir un plan de alimentación vegetariana, asegúrese de ingerir los nutrientes que normalmente obtiene de los productos de animales como quesos, huevos, carne y leche. Es muy importante que la dieta sea equilibrada y observar bien que tipo de nutrientes no consume con su dieta para incorporar alimentos de otro tipo que le ayuden a obtenerlos. Aunque sea en porciones pequeñas.

¿Y que hay de los otros mitos que he escuchado?

Cuando algo dice «bajo en grasa» o «sin grasa,» significa que no tiene calorías y puedo comer la cantidad que quiero.

Una ración de un alimento bajo en grasa o sin grasa puede ser más bajo en calorías que una ración del mismo producto con toda su grasa. Sin embargo, hay muchos alimentos procesados que son bajos en grasa o sin grasa pero que tienen igual o más calorías que el mismo alimento con la cantidad completa de grasa.

No debo comer comidas rápidas cuando estoy a dieta porque son una selección poco saludable.

Es verdad que muchas comidas rápidas no son muy saludables y pueden hacerle aumentar de peso. Sin embargo, si está en un lugar donde sirven comidas rápidas, seleccione las opciones del menú con cuidado. Tanto en casa como en la calle, elija porciones pequeñas de alimentos saludables que sean ricos en nutrientes y bajos en calorías.

Muchas veces, el problema no radica en la comida que se elija, si no más bien en las salsas o extras que acompañan a dicha comida.

Asegúrese de tomar agua o bebidas naturales y abandone el consumo de gaseosas.

Conclusiones

Podemos darte muchas aportaciones para que te alimentes sanamente, y aunque siempre es mejor preparar tus propios alimentos. Puedes encontrar restaurantes o sitios donde comer en los que la prioridad siempre es servir alimentos de calidad, bien preparados, manteniendo normas de salud y nutrición para proveer alimentos de excelente sabor y que aporten en tu dieta. Tales como Na Praia® o Playearte radicados en Playas General Villamil.

Por último te dejamos unos consejos útiles:

  • Para tener una dieta equilibrada comienza por lo más básico, y si no te sientes mejor y con más energía, vuélvelo a probar.
  • ¡Come vegetales y frutas de todos los colores!
  • Cuando llenes la mitad de tu plato con frutas y vegetales, elije alimentos con una diversidad de colores intensos. Así obtendrás una variedad de vitaminas, minerales y fibra.
  • Reduce de manera drástica los procesados industriales.
  • Toma más alimentos sanos.
  • Pon verduras en todas tus comidas.
  • Come variado, todos los días.
  • Escoge alimentos integrales.

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